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Alma SumergidaSeptember 28 LA VIDA DE TU MANO
El tramo de mi adolescencia lo anduve entrecruzada de dudas y preguntas, de miedos e incertidumbre. Pero tú estrechabas mi mano y una sensación reconfortante de fuerza y aliento me invadía, antes de que tus palabras me dieran la respuesta que necesitaba y tu sonrisa me alentara hacia la alegría. Cuando
cruzaba la calle, seguía teniendo la
costumbre de cogerme de tu mano, incluso siendo adulta,porque su contacto seguía trasmitiéndome seguridad para saltar los baches.
En todas las dificultades, en todos los momentos difíciles, hemos enlazado nuestras manos y hemos continuado juntas tirando de la vida. Tu mano ha sido el lazo que unía tu pasado y mi futuro en un tiempo real de lo presente. De tu mano aprendí a sembrar los sueños para que florecieran las certezas. De tu mano aprendí a tomar la antorcha que alumbra las estancias más sombrías. De tu mano tomé todas las señas para llegar a todos los lugares. Tu mano fuerte, cálida, que evitaba mi caída, mi carrera, mi tropiezo, que tocaba mi frente y medía mi fiebre, que tocaba mi hombro animándome a ir hacia adelante, que estaba abierta para todos los abrazos y todas las donaciones.
Ahora que tiembla, que está llena de arrugas desdobladas del tiempo, que tiene esa necesidad de asirse, de apoyarse; y ya no tiene fuerzas para trazar los surcos de sus nudosos dedos en mi palma. Ahora, sin embargo, ella tiene mi mano que ha crecido como una prolongación de la suya, que habla como ella con el lenguaje mudo del gesto de cariño, y en un apretón leve, que casi no se nota en el paseo diario de nuestro atardecer por nuestro parque, dice que estoy aquí, que estés tranquila, que te asiré la mano en el trayecto cuando tus pies se cansen, y andaremos despacio este camino al filo de la tarde.
( Para mi madre ) Septiembre de 2008
September 10 Anita "La Cuidadora"Anita había sido la mayor de cinco hermanos.Su madre cayó enferma cuando ella era todavía una niña y empezó a cuidar a sus hermanos pequeñitos. Cuidó a su madre hasta que murió y siguió cuidando a sus hermanos hasta que fueron lo suficientemente capaces de ganarse la vida y avanzar hacia su propio destino. También cuidó a su padre hasta que se perdió en una distante autocompasión que terminó en olvido de su propia pena y en la escapada hacia ninguna parte. Anita encontró a un hombre bastante mayor que ella al que a los pocos años tuvo que empezar a cuidar porque sus ataques de reuma le dejaban medio inválido. Sus suegros eran una pareja de viejecitos a los que acogió en su casa y cuidó hasta la última etapa de su vejez. Después fué un hermano de su marido,disminuido físico, al que acogió y cuidó hasta que el vuelo de su mente se lo llevó al cielo celeste y blando que siempre añoraba en su eterna niñez. Anita se quedó sola un día en que de pronto se dió cuenta de que tenía la cara llena de arrugas, las piernas lentas y las manos torpes.Su corazón tan ensanchado que no tenía colmo.Su alma tan habituada a las pérdidas que hacía tiempo rozaba el otro universo. Ahora Anita cuida a los gatos callejeros; les pone comida en el hueco de los árboles y agua en botellas de plástico cortadas por la mitad.También se sienta un rato cada tarde en el parque, cerca del lago, y le da migas de pan a las palomas y trozos de lechuga a los patos hambrientos. Anita desmenuza los últimos trozos de su vocación de cuidadora, ahora que ya sólo puede hacerlo con los animalitos de su entorno. Yo la veo a veces, cada vez más encorvada, con su sonrisa perenne y sus facciones amables, y no puedo remediar el preguntarme ¿quién ciudará de Anita, el día que sea a ella a la que haya que cuidar?. ( Para Anita y para todas las Cuidadoras que nunca tuvieron vida propia ) Tina. August 14 MARINAMe acuerdo de ella. Hacía tiempo que no lo hacía, pero me ha venido a la mente a través de ese extraño mecanismo que tiene para saltar desde el recuerdo pasando por una asociación de imágenes, que no tenían nada que ver con ella. Pasé casi toda mi niñez atemorizada por esa figura suya, pequeña, encorvada,su cabeza baja que enseñaba una nuca con pelo corto,su escalofriante mirada torcida cuando se cruzaba con alguien y el balbuceo entre dientes que mantenía casi sin mover los labios. En mi esquina se subía al bordillo de la acera y bordeaba la calle. Luego se bajaba y desandaba lo andado.Repetía una o varias veces la acción, antes de continuar su camino, que casi siempre la llevaba hasta la tienda de la calle de enfrente y luego de vuelta a su casa, donde vivía con una hermana que la mantenía recogida por caridad y la utilizaba para hacerle los recados.Su hermana era consciente de que la mayoría de las veces llegaba sin lo que le había encargado, o de que se demoraba tanto en el camino que sus encargos llegaban cuando ya no los necesitaba, pero lo importante era tenerle un quehacer que la entretuviera entre crisis y crisis. Sus crisis se habían difundido por el barrio como un reguero de pólvora, aunque me parece que todo eran referencias exageradas, como las demás historias que circulaban en aquel tiempo y se agrandaban en detalles de boca en boca aunque empezaran en un rumor confuso.Pero esas historias atemorizaban a las niñas que escuchaban y luego llenaban sus noches de pesadillas y sus paseos solitarios de temores. Yo no podía evitar sentir un escalofrío que me recorría todo el cuerpo cuando me cruzaba en la calle con ella. Marina la loca- la llamaban. Y como era una loca pacífica no la habían internado, o la familia se había negado a hacerlo, aunque a veces tuviera "esas crisis de violencia". Decían que en su familia todavía se mantenía el respeto por ella porque había sido monja, y que precisamente la locura le venía de la época de la guerra cuando el asalto a los conventos. Es curioso cómo ese personaje que tanto miedo me producía cuando era niña, ahora me produzca recordándola hasta cierta ternura. Como todos esos retazos de color incierto que entrelazamos para formar imágenes del pasado que nos corroboren las nostalgias, su recuerdo forma parte de mi album antiguo, de mis primeros trazos en las inquietudes, de mis primeras siluetas en sombra bajo la noche. Marina la loca se me desdibuja en ese ayer perdido y lejano, como al final se desdibujan todos los traumáticos miedos infantiles. O por lo menos, todos deberían desdibujarse del mismo modo cuando nos convertimos en "mayores". (...¿Qué habrá sido de ella?. Daba vueltas pero encontraba su camino) TINA August 10 LO INESPERADODesde que entró por la puerta, ella le empezó a observar desconfiadamente. Sin duda pensaba que era una intrusa, alguien que pretendía introducirse delicadamente, sutilmente en su mundo.Tomó precauciones, intentó dejarle clara su actitud desde el principio: hasta aquí puedes llegar, si es que yo te lo permito,así que "cuidadito conmigo". Al fin y al cabo era perra vieja y la otra una loca,que se paseaba por la casa como si le perteneciera, tomandose licencias que ella nunca se habría tomado, adueñándose de todo, metiendose en todas partes a curiosear y a estorcionar. Lo peor fué pillarla en la cocina, comíendose su comida de su propio plato, cuando a ella le habían preparado su menú especial porque supuestamente no podían comer lo mismo.Pero ella no peleó, se limitó a observarla otra vez a cierta distancia; luego se fué tranquilamente al salón y se sentó en el sofá, en su rincón de costumbre, pensando que ya llegaría su hora de pararle los pies a aquella descarada. Como venganza, en un descuido de la otra, ella también se comió parte de su "menú especial", aunque ni siquiera fuera plato de su gusto. Intentaba mantenerse al margen, hacer que la ignoraba, pasar a su lado sin mirarla siquiera. Y la pequeña loca la provocaba solapadamente, le ponía la zancadilla al paso, se le ponía por medio, jugueteaba a su alrededor, con ese bailoteo ligero e irritante. La perseguía intentando un acercamiento al que ella no estaba de ningún modo dispuesta. Mas tarde o más temprano iba a acabar enseñándole los dientes, ¿o es que ella no entendía que era de otra raza?, que la amistad no podía existir entre las dos, ni mucho menos el "hermanamiento". Los padres parecían estar encantados con ella, le reían las gracias,la atendían con todo cuidado y la dejaban corretear por todas partes a su antojo.Si ella no le paraba los pies se acabaría haciendo la dueña de la casa, eso estaba claro. Pero un día desapareció sin que nadie se explicara como.Enseguida cundió el pánico en la casa, los padres se pusieron desesperadamente a buscarla por todas partes. Salieron a la calle llamándola a gritos. Preguntaron a los vecinos si por casualidad la habían visto, dándoles su descripción a los que no la conocían. La madre recorrió el parque infantil, la buscó por entre los setos por si se había escondido allí. Miró con pánico hacia la carretera donde circulaban un sin fín de coches y se fué a buscarla a todos los parques cercanos y a la peligrosa orilla del lago. Les vió tan atribulados que ella misma se puso a buscarla por todos los rincones de la casa, porque nadie mejor sabía que podía esconderse en cualquier hueco. ¡¡ Y la encontró!!- la muy ladina estaba escondida debajo de la mesa, oculta bajo el tapete, enroscada sobre la silla.Era un escondite perfecto porque la oscuridad del salón no dejaba ver bien aquel hueco, por eso nadie la había visto. Desde ese dia ella la vigila de cerca, se ha convertido en su sombra.Consiente que hasta se siente en su rincón del sofá sin gruñirle y se hace la desentendida cuando se come a escondidas, su comida porque la loca la prefiere a su propio menú; a ella en cambio el suyo le sabe a rayos y no le ha vuelto a quitar ni una migaja. La tolerancia, que no la amistad, se instala entre ellas. Alguna vez, si se tocan cosas muy privadas, han saltado como fieras pero ni la una ha mordido ni la otra ha sacado las uñas, se han limitado a escandalizar y amenazarse. Al finalizar el primer periodo obligatorio de costumbres mutuas, los padres han descubierto que la " pequeña intrusa" no sólo es de otra raza, sino de otro sexo. Lo más inesperado es que con todo lo que ha pasado ella echa de menos a la gata loca, y parece tenerle cierto respeto, intuyendo su condición masculina, o dándose cuenta de que su condición canina es otro obstáculo más en el hermanamiento que se pretendía. (Para Wendy y A´Gat@) July 31 El Rayito de SolLa cocina estaba situada a la entrada de la casa, tenía una ventana desde donde se veía el mar, aunque fuera desde lejos; ese pequeño trocito azul de día y esas luces lejanas de barcos que navegaban por la noche. En la cocina hacíamos la mitad de la vida-o la parte más nuestra, mas común y más íntima-, guisábamos, comíamos, cantábamos...En mi familia ha existido siempre la costumbre de cantar mientras se fregaban los platos o se lavaba la ropa (esta última parte la eclipsó la lavadora, por eso yo me he resistido hasta hoy a utilizar el lavavajillas). Primero eran tres banquetas donde nos sentábamos delante de la mesa de madera. Luego se añadió una "trona", la silla alta para sentar al bebé recién llegado a la misma altura que los demás. Su risa, sus balbucéos y sus rizos rubios, llenaron nuestra cocina de una alegría nueva y nuestras vidas de esperanzas renovadas. Aprendió a tararear canciones antes que a hablar y pronto su hermana mayor y ella formaron un duo de voces blancas, afinadas y deliciosas, que inundaban toda la casa. Cuando edificaron la parte cercana a la playa, nos taparon la vista al mar con la fachada de un edificio.Nuestra cocina perdió todo el encanto azul que se divisaba a lo lejos. Fué como si se ensombreciera la luz indirecta que recibíamos, como si fuera invierno durante más tiempo, como si nos robaran la parte del sol que nos tocaba. Recuerdo que las niñas no cantaron durante algún tiempo y que había cierto halo de tristeza por los pasillos y los cuartos. Intentamos adaptarnos a esa falta, porque hay circunstancias que son irreversibles y sólo queda la opción de aceptarlas.Casi instintivamente nos fuimos acostumbrando a comer en el salón, frente a la Tele. Y a no cantar. Pero el desayuno se seguía haciendo en la cocina, y cuando la pequeña entraba con el pelo enmarañado y las mejillas sonrosadas, pidiendo a gritos su taza con cereales o soltaba la ocurrencia diaria que nos hacía reir a carcajadas; entonces entraba por la ventana un rayito de sol que procedía del mar, que había atravesado el alto edificio, había sorteado las esquinas de la nueva urbanización y se esparcía sobre nuestro mantel con su destello amarillo marítimo, devolviéndonos lo que desde el principio nos pertenecía. Y cuando terminaban de sorber la leche que quedaba en el tazón, empezaban a tararear bajito, y acababan cantando a duo otra vez .Y como ya sabía todas sus canciones, yo las acompañaba en una tercera voz, mientras fregaba los platos. (..Para nuestro Rayito de Sol, que alumbra todos los buenos recuerdos) TINA July 27 UNA CASA PROPIA"El hogar es en cierto modo un lugar del tiempo más que del espacio, en el que una mujer se siente entera. El hogar está allí donde un pensamiento o un sentimiento se puede conservar. " Clarissa Pinkola Estés (Mujeres que corren con Lobos) Ella construye su casa como construye su mundo interior: pieza a pieza, detalle a detalle, motivo a motivo; bien proyectado, con imaginación, con sueños que se concretan, con imágenes que se materializan en su cliché de cámara y captan ese exterior admirado y admirable, cubriendo las paredes de rutas andadas y paisajes contemplados, de recuerdos y momentos que se atesoran. Lo vivido se recoge y se guarda en cajones que alguna vez se podrán abrir y tendrán el aroma inconfundible de una trayectoria que ha servido para crecer. Los rincones vacíos se llenarán de proyectos que almacenarán un horizonte cercano de vivencias e irán colocándose por sí mismas en las estanterías preparadas para ello. Los espacios nunca limitarán la expansión del alma, ni el afán de aventuras, ni la capacidad de acogida. El patio está habitado por golondrinas que emigran y regresan cada estación de primavera, porque son aves viajeras, pero dejan su nido preparado para cuando vuelven. La casa es un lugar a donde regresar, donde asentarse, donde sentirse segura. Por eso ella escogió el sitio en el que se encuentra a sí misma. Por eso eligió una casa propia donde centrar su universo particular y seguir teniendo acceso al exterior. Por eso sus puertas son de entrada y salida. Ella ha encontrado el camino que lleva hasta ese sentido de plenitud y de calma que proporciona una vida ganada paso a paso, con esfuerzo, con tesón y con profunda consciencia del recorrido hasta llegar a la meta ansiada. Para mi hija, con mi mayor deseo de que sea todo lo feliz que merece. July 15 ESTOY BUSCANDOEstoy buscando el rastro de una sombra. La he visto cierta tarde, medio noche, proyectada en la pared que cruza por mi calle. Me dió por la certeza de pensar en la imagen a la que pertenecía. Y la seguí de lejos, con sigiloso afán y con sumo cuidado de que no se escapara al doblar en la esquina. La sombra se filtraba ténue y leve, cada vez más etérea y más fina, por entre los ladrillos de las paredes rotas. Y se coló por alguna agrietada capa de tres o cuatro etapas de pintura. Alguna vez me ha parecido verla de soslayo, y cuando he vuelto la mirada, se ha perdido. Me he pasado las tardes y las noches vigilando paredes de mi calle, andando despacito, volviendome a mirar en las esquinas, volviendome a sentar en las aceras, a esperar que aparezca. Y aparece la noche desvelada, vigilandome siempre desde arriba. Aparece la luz descolorida que se cobra diez mil amaneceres de certezas, insomnios, muros blancos. Y se me pasa el día en un suspiro, en una carretera que cabalga la luz de muchos soles indelebles. Sin querer se anochece en mi rutina. Y vuelvo a echar de menos esa sombra,esa silueta, esa imágen que sólo imaginé la tarde aquella, casi noche. Pero, si fuera cierto y si es que existe... ¿Merecerá la pena perseguirla, para verla deltodo, media vida? Tina (Dedicado a los sueños intangibles)
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